ESCUCHA EL AUDIO:
https://www.youtube.com/watch?v=v7O_XVQw0c0
Canciones de Sandra Corizzo
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
REYNALDO SIETECASE (SANTA FE)
MEMORIA DE UN OLVIDO
La ausencia de tus huesos
en mi almohada
Las sobras que el mar apila
sobre el manto azul
de alguna playa
Un paraguas sin lluvia
Los que matan por nada
Un sueño que deviene pesadilla
Decir que no
sin expresar palabras
Como es la soledad
cuando la suerte está echada.
EL AMOR MUERDE
Desde la cuna a la tumba
el mamífero hipócrita
succiona
se alimenta
muerde
El amor muerde
Luis Suárez muerde
Con la rabia contenida
mastica defensores
El uruguayo
muerde bien
sin mirar a quien
Es un experto
Se muerde por instinto
por placer
Drácula clava sus colmillos
por necesidad
Muerde porque sí
Muerde porque no
La eternidad no sabe
de vacilaciones
El frío muerde
y lastima
Mata cuando logra
colarse en las casillas
de cartón
Cuando sorprende
en los umbrales
a viejos y mendigos
Un caníbal muerde
pero sólo por el gusto
de mascar algo dulce
El hambre muerde
la ausencia de manjares
Es la peor desgracia
para un chef
Los lobos
Los perros que no ladran
Ella
El amor muerde
Los bichos
en las noches del Delta
Los recuerdos
Las deudas
Los abismos
y el mar
¿Por qué no habría de morder el amor?
Prefiere las nalgas
al corazón
Los besos a los gritos
Se come el miedo
las dudas
la distancia
a tarascones calientes
y decididos
Parece inofensivo
Se acerca con sigilo
De pronto
te muerde
y listo.
jueves, 24 de noviembre de 2016
ENTREVISTA AL POETA REYNALDO SIETECASE (SANTA FE)
martes, 8 de noviembre de 2016
ENTREVISTA A LA POETA GRACIELA CROS (BUENOS AIRES / RIO NEGRO)
ESCUCHA EL AUDIO:
https://www.youtube.com/watch?v=FECjLxZGauo
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
GRACIELA CROS (BUENOS AIRES / RIO NEGRO)
1.
Soy una dama que escupe en la calle. Me visto simple y mi vida es un dechado de justicia. Soy una Activa Yegua de la Noche. Un súcubo que expone la superstición y la enfermedad –todo pensamiento está enfermo-. También padezco de fluctuación crítica y voy de la esquizofrenia a la lepra con la majestad de mis actos y mi rostro tallado en Madera de Bebeerú.
3.
Soy una dama que frecuenta los gimnasios -un glúteo atornillado a su lugar es un portal al paraíso-. Soy una Gaviota Cocinera de comportamiento y aspecto inconfundibles. Soy audaz cuando la situación lo amerita y se distrae el Ancestro. La mutación es mi Oficio y la mudez mi Desafío. Paso mis días yendo del Animal Beta al Omega. Casi nunca me detengo en el Alfa. Tengo problemas con la Realidad y ni siquiera hago solitarios.
4.
Soy una dama que cree en el Después y sueña con La Estabilidad de la Unión. Abro la puerta porque llaman pero cada vez son Menos las cosas que me interesan. Aunque lo intento no confío en las Leyes Naturales en consecuencia duermo mal. Duermo poco, Montale, y duermo mal.Duermo mal y no se trata de la pésima calidad del lecho /calidad del hecho/ ni de la escoliosis la torsión o los recuerdos. Se trata de este mal de volverse y revolverse en busca de un lugar verdadero. Una Posición Propia.
5.
Soy una dama con dificultades para el Sostener. En almuerzos y cenas dejo Caer cubiertos al piso. Ando innortada por las calles y maquillo mis ojeras para que no se advierta este Pesar. Me ha sido negada la Fe. Padezco de sonambulismo y mis encías se retraen. Soy una Sospechosa que practica en silencio. Hago escalas. Afino. Descifro pentagramas. Mi lengua está en penumbras. Hablo en la Oscuridad. Lo mío es Persistir.
https://www.youtube.com/watch?v=FECjLxZGauo
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GRACIELA CROS (BUENOS AIRES / RIO NEGRO)
1.
Soy una dama que escupe en la calle. Me visto simple y mi vida es un dechado de justicia. Soy una Activa Yegua de la Noche. Un súcubo que expone la superstición y la enfermedad –todo pensamiento está enfermo-. También padezco de fluctuación crítica y voy de la esquizofrenia a la lepra con la majestad de mis actos y mi rostro tallado en Madera de Bebeerú.
3.
Soy una dama que frecuenta los gimnasios -un glúteo atornillado a su lugar es un portal al paraíso-. Soy una Gaviota Cocinera de comportamiento y aspecto inconfundibles. Soy audaz cuando la situación lo amerita y se distrae el Ancestro. La mutación es mi Oficio y la mudez mi Desafío. Paso mis días yendo del Animal Beta al Omega. Casi nunca me detengo en el Alfa. Tengo problemas con la Realidad y ni siquiera hago solitarios.
4.
Soy una dama que cree en el Después y sueña con La Estabilidad de la Unión. Abro la puerta porque llaman pero cada vez son Menos las cosas que me interesan. Aunque lo intento no confío en las Leyes Naturales en consecuencia duermo mal. Duermo poco, Montale, y duermo mal.Duermo mal y no se trata de la pésima calidad del lecho /calidad del hecho/ ni de la escoliosis la torsión o los recuerdos. Se trata de este mal de volverse y revolverse en busca de un lugar verdadero. Una Posición Propia.
5.
Soy una dama con dificultades para el Sostener. En almuerzos y cenas dejo Caer cubiertos al piso. Ando innortada por las calles y maquillo mis ojeras para que no se advierta este Pesar. Me ha sido negada la Fe. Padezco de sonambulismo y mis encías se retraen. Soy una Sospechosa que practica en silencio. Hago escalas. Afino. Descifro pentagramas. Mi lengua está en penumbras. Hablo en la Oscuridad. Lo mío es Persistir.
martes, 25 de octubre de 2016
ENTREVISTA A LA POETA VIVIANA AYILEF (CHUBUT)
ESCUCHA EL AUDIO:
https://www.youtube.com/watch?v=DtLtCijX85U
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VIVIANA AYILEF (CHUBUT)
ARTE POÉTICA
La poesía viene después.
Antes están los eternos compañeros,
las miradas de los hijos,
los viajes extendidos por los hombres,
—entre sus sombras,
sobre sus cuerpos,
por sus historias otras—.
Y la palabra
—siempre— vendrá después:
antes la lluvia, el desplazarse.
Vivir migrando entre lo propio más ajeno:
en las ausencias,
en los despojos.
Porque si viene,
aunque tardía,
toda palabra llegará
únicamente
para calmarnos.
Antes la sed.
Antes,
la vida.
LOS NIÑOS NUEVOS
El rostro
noble
de un hijo nuevo
estalla como colores,
arcos de iris verdes,
refracciones de luz.
Estalla como caminos plenos
con avispados sauces,
que -felices-
se sublevan, Galileo.
El rostro
nuevo
de un niño noble
remonta barriletes por los azules aires en la siesta
y vuela hacia lo lejos,
para poblar con panaderos
el invierno.
El rostro
niño
de un hombre nuevo
restaura barcos de guerra, heridas,
ausencias tantas:
huecos
sociales.
El rostro
hombre
de un niño nuevo
nunca podrá brillar, curar dolores,
beber agua de manantial, regar sonrisas
contar o crear cuentos
—nunca jamás—.
Los niños nuevos
tienen la libertad
de andar carita al viento
con todo el sol que ampare
sus siluetas
correteando
hacia el atardecer de la mirada
del adulto
que más tarde serán
sólo más tarde—.
https://www.youtube.com/watch?v=DtLtCijX85U
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VIVIANA AYILEF (CHUBUT)
ARTE POÉTICA
La poesía viene después.
Antes están los eternos compañeros,
las miradas de los hijos,
los viajes extendidos por los hombres,
—entre sus sombras,
sobre sus cuerpos,
por sus historias otras—.
Y la palabra
—siempre— vendrá después:
antes la lluvia, el desplazarse.
Vivir migrando entre lo propio más ajeno:
en las ausencias,
en los despojos.
Porque si viene,
aunque tardía,
toda palabra llegará
únicamente
para calmarnos.
Antes la sed.
Antes,
la vida.
LOS NIÑOS NUEVOS
El rostro
noble
de un hijo nuevo
estalla como colores,
arcos de iris verdes,
refracciones de luz.
Estalla como caminos plenos
con avispados sauces,
que -felices-
se sublevan, Galileo.
El rostro
nuevo
de un niño noble
remonta barriletes por los azules aires en la siesta
y vuela hacia lo lejos,
para poblar con panaderos
el invierno.
El rostro
niño
de un hombre nuevo
restaura barcos de guerra, heridas,
ausencias tantas:
huecos
sociales.
El rostro
hombre
de un niño nuevo
nunca podrá brillar, curar dolores,
beber agua de manantial, regar sonrisas
contar o crear cuentos
—nunca jamás—.
Los niños nuevos
tienen la libertad
de andar carita al viento
con todo el sol que ampare
sus siluetas
correteando
hacia el atardecer de la mirada
del adulto
que más tarde serán
sólo más tarde—.
ENTREVISTA AL POETA FERNANDO TOLEDO (MENDOZA)
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https://www.youtube.com/watch?v=Ywrv6P6Wbm4
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https://www.youtube.com/watch?v=Ywrv6P6Wbm4
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FERNANDO TOLEDO (MENDOZA)
1
Expuesto y escondido como todo el que viaja en la noche
Voy recogiendo partes del mundo tiradas en el camino
Piedras que no han merecido el viento
Rostros que se repiten y son siempre una máscara
Voces que nos llaman pero sólo a una acudimos
Nada encuentro /como todo el que busca/ y por eso insisto
Con este vicio nómade estancado en la partida
Perdiendo a cada paso lo que sigo sin hallar
Vuelto de espaldas contra la senda borrosa
Que traza una línea rota alrededor del cuarto
: La nave incendiada que estoy por abordar
: El barco sin bandera y sembrado de pañuelos
: El pozo donde la ausencia teje su velo
Y lo tiende en la ventana para que la luna no entre
Voy lamiendo una llaga con gusto a sal Dibujo las pisadas
Que antes no he dado No llego Nunca llego
Repito frases sueltas que ni siquiera recuerdo
Y las copio en un cuaderno como una bitácora
Viajo en la noche para tener los ojos cerrados
Porque quien viaja no quiere moverse
Porque lo que persigue la mirada es la sombra
Viajo de noche y mis pasos suman una cifra infinita
A punto de alcanzar el cero Viajo sin saber
Porque en la oscuridad las formas se confunden
Viajo como quien deja que un fuego se extinga
Viajo como nada el agua en un río de peces
Tengo prisa Escribo para andar más lento
Leo viejos mensajes que dicen «Ya es tarde»
Nada encuentro Mi cuerpo /manos ojos piernas boca sangre/
No tiene herramientas para llevarme a sitio alguno
Pero sé que mi cuerpo es la única herramienta
Es un horizonte rendido que no retrocede
Una caja sin fondo llena de cosas inútiles
Una ropa empapada la suave caída por una pendiente
Una palabra que ha quedado fuera del poema
Por eso es de noche y ando Por eso tengo prisa
Por eso viajo en mi cuerpo y aquí me quedo.
ACTO REFLEJO
Cuando se oye sonar la propia música
En un lugar ajeno y no hay espejos
Que confirmen la supuesta presencia
En este cuarto de poema y fiebre
Cuando una letra cierra la palabra
Y sólo sigue un largo espacio en blanco
Cuando el tiempo es la secuencia del caos
Cuando todo es deuda y sólo resta
Conservar el doble punto de apoyo
Que este suelo concede indiferente
Cuando la noche es un acto reflejo
Vuelvo a escribir ¿Para mí? ¿Para un otro?
Nadie lo sabe: igual vuelvo a escribir
Hasta escarbar Hasta desenterrar.
ENTREVISTA A LA POETA MARIA DEL ROSARIO ANDRADA (CATAMARCA)
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https://www.youtube.com/watch?v=9cV-pmNYFCY
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MARIA DEL ROSARIO ANDRADA (CATAMARCA)
Cuando el sol traspasa las cumbres
salgo con la leche cálida de mi tazón
a mirar los teru teru
como aquellos días cuando mi padre
atesoraba una pareja
en el fondo de su casa
ellos picotean las migas empapadas
el macho acaricia el cuello de la hembra
que sigue a su lado
y se aleja para devorar una hormiga
escarba la hierba húmeda
y en el tanteo inmoviliza una lombriz
tironea y un hilo fino sale de la tierra
la presa soy yo
en este instante devorada
engullida
tomada de un picotazo
aquí
al pie de la cumbre del Ambato
...
Dios que te ocultas
en el cerro más alto
y te asomas de a ratos
déjame embriagarme
extraer de la pulpa divina
los recuerdos de mi infancia
soy la niña que juega
con asombro
mi madre sosteniéndome
en sus brazos
para no caer al abismo
https://www.youtube.com/watch?v=9cV-pmNYFCY
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
MARIA DEL ROSARIO ANDRADA (CATAMARCA)
Cuando el sol traspasa las cumbres
salgo con la leche cálida de mi tazón
a mirar los teru teru
como aquellos días cuando mi padre
atesoraba una pareja
en el fondo de su casa
ellos picotean las migas empapadas
el macho acaricia el cuello de la hembra
que sigue a su lado
y se aleja para devorar una hormiga
escarba la hierba húmeda
y en el tanteo inmoviliza una lombriz
tironea y un hilo fino sale de la tierra
la presa soy yo
en este instante devorada
engullida
tomada de un picotazo
aquí
al pie de la cumbre del Ambato
...
Dios que te ocultas
en el cerro más alto
y te asomas de a ratos
déjame embriagarme
extraer de la pulpa divina
los recuerdos de mi infancia
soy la niña que juega
con asombro
mi madre sosteniéndome
en sus brazos
para no caer al abismo
ENTREVISTA AL POETA GONZALO UNAMUNO (CABA)
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https://www.youtube.com/watch?v=0vc6epdCSxg
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GONZALO UNAMUNO (CABA)
36
Esa mañana
también me desperté sin ganas de hacerlo,
como todas las inmediatamente anteriores,
no sé bien por qué.
Pero lo hice, no pudiendo elegir.
Era el insomnio supongo,
pero muy probablemente otra cosa,
esa cosa que lo provocaba.
Salí de casa oliendo mal,
generalizadamente.
Tenía el pelo duro y graso,
como encerado,
y tanto mi pantalón
como mi camisa blanca arrugada,
olían a humedad.
Iba hinchado
por la sucesión de asados por las noches
y de abultados platos de pasta
durante los almuerzos.
Iba denso por la falta de ejercicio y cargado,
opacado, por el tabaquismo maquinal y diario.
Iba pálido, sin sol. Pero iba.
Los días entonces
parecían querer imitarse los unos a los otros
con cómplice cinismo.
Llegaba a las diez de la mañana
hasta la puerta donde fumaba el primer cigarrillo
a la vez que me mentalizaba
para tolerar la crónica enferma de lo periódico.
Una vez arriba, octavo piso,
me encontraba con la mujer
que siempre hacía el mismo comentario.
Vos no dormiste, me decía.
Y yo, para qué ocultarlo.
Sin contestar, preparaba café
y acercaba los diarios a mi escritorio.
Los teléfonos sonaban, incesantes.
Los ventanales daban al obelisco
como en el arquetipo de la postal porteña.
El tránsito proseguía su hartante historia.
El personal actuaba en concordancia a su mala paga.
Alguien se quejaba o reía falsamente,
otros, hacían más de lo posible.
Todo era el conflicto permanente,
la desazón perpetua.
La vida de esos días
abrumaba los días de la mía.
La poesía resistía desde un lugar con tu nombre.
66
El vaso largo,
único de su camada que sobrevivió
y que ahora
las diminutas moscas de la mañana circundan,
está sobre la mesada de la cocina
con un resto de pulpa de naranja en su fondo,
señal inequívoca de que mi mujer ya desayunó
y salió rumbo al trabajo.
Con yerba húmeda hasta el tope,
el porongo del mate está algo tibio,
lo que llevaría a un avezado detective,
tanto como a mí,
a inducir que no partió hace mucho.
Por acto reflejo,
como si todavía pudiese alcanzarla de una corrida,
voy a pegar una revisada a la escalera
por la que acabo de bajar.
Tal vez lo haya pasado por alto, me esperanzo.
Pero no.
No me dejó ni un centavo.
A veces se olvida
o tal vez haya perdido la costumbre,
pero no puedo reprocharle nada.
La cafetera
por suerte contiene el suficiente café
como para uno doble,
lo que me tranquiliza,
porque es mi único desayuno.
Busco el azúcar mecánicamente
y pongo el café a calentar.
Mi pene, semi erecto, cercado por el slip,
parece haber soñado de forma independiente
aventuras que yo no recuerdo
o que no quiso compartirme.
Lo rasco por hábito, con suavidad,
y se ablanda.
El día es aparentemente gris,
obviedad que advierto a través de la ventana.
El perro, probablemente triste,
duerme ladeado en el patio,
en el hondo rectángulo bajo la parrilla.
Imagino que así muere un perro que muere de sed,
pero al más mínimo sonido que alcanza su oído,
abre los ojos y hace bailar apenas la cola.
El diario está abierto y desordenado
sobre el sofá del living principal,
lo que aumenta su ya de por sí natural incomodidad.
Leo los titulares casi a la par
de los sorbos que doy al café
buscando dar con uno
que concite mi atención. Pero nada.
En cambio,
me detengo en una noticia tétrica
pero de estilo habitual.
Un joven de quince años asesinó a otro,
de quince también,
de dos certeras puñaladas en el corazón.
Según dice el diario
que dijeron los vecinos de la zona,
la tragedia se desencadenó
por un problema de polleras.
-¿Ya a los quince?-
No explican más que eso
y tampoco hay mucho más que explicar.
Todo se fue al carajo, pienso.
La televisión, por más que me cueste,
necesito encenderla.
Por más que lo sepa, es útil hacerlo;
es la demostración verdadera
de que hay cosas que están sucediendo pese a mí
y que desconozco.
Y su ruido de fondo,
su cortina musical
y el timbre de voz de la morocha del noticiero,
tan temprano,
me quitan la sensación de soledad absoluta
y me aggiornan de que, efectivamente,
nada fue resuelto por nadie.
Como, salvo que mis órganos genitales apesten,
nunca me baño por las mañanas,
gano tiempo y me relajo
mientras me doy a la dura tarea de asentarme.
Ya en mi dormitorio
elijo lo que voy a vestir durante el día.
Un par de zapatos algo estropeados,
negros, una camisa blanca,
un pantalón de vestir y un saco sport.
Calzándome el pantalón
despido una flatulencia conmovedora,
que se repite intermitentemente
durante toda la subida,
como si tuviese un infrenable acceso de tos anal.
Al ver el contenido de mi billetera
recuerdo con cierta pena
lo que pensaba la noche de ayer.
Pensaba, entrada la tarde de hoy,
invitar a un amigo
a tomar unas cervezas por el centro,
pero no creo tener lo suficiente.
A decir verdad tengo,
pero bajo llave
y con la estricta promesa de no ser utilizado
más que para la compra lejana de mi primer auto.
Así que, mal que me pese,
no voy a hacer la invitación.
El baño es la parte más fría de mi casa.
Mi meo mañanero
suele ser de un intenso amarillo,
bien cargado, poderoso,
pero hoy no es así.
Es transparente, cristalino,
como si hubiese tomado litros de agua
o de Sprite,
o como si pudiese ser bebido
con dos cubos de hielo
y una rodaja de limón.
Al verlo golpear contra el agua del inodoro
me congratulo
y me alegro de pensar ridículamente
que todo está en orden adentro mío.
Inmediatamente después,
paso a la etapa final de la mañana en mi casa.
Enciendo el primer cigarrillo
y, siempre que lo hago,
pienso en uno que me dijo
que es altamente dañino fumar por las mañanas.
Para mí, es algo imposible de evitar.
El humo entreverado
en la superficie de mis pulmones,
la nicotina y el alquitrán adhiriéndose a sus paredes,
son quienes me indican
que un nuevo día me fue dado a vivir.
Busco mis llaves, el portafolio,
la agenda y el teléfono celular.
Calzo mi reloj en la muñeca izquierda.
Me cercioro de que todavía estoy a horario
y maquino con encontrar
un asiento vacío en el subte.
Me rocío muy por encima con desodorante.
Ya casi listo,
me cepillo los dientes,
me acomodo el pelo
y coqueteo un poco frente al espejo.
Llegando a la puerta de calle,
antes de introducir la llave y abrir la puerta,
hago lo que siempre;
Me pregunto qué es lo que mierda
vine a hacer al mundo.
https://www.youtube.com/watch?v=0vc6epdCSxg
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
GONZALO UNAMUNO (CABA)
36
Esa mañana
también me desperté sin ganas de hacerlo,
como todas las inmediatamente anteriores,
no sé bien por qué.
Pero lo hice, no pudiendo elegir.
Era el insomnio supongo,
pero muy probablemente otra cosa,
esa cosa que lo provocaba.
Salí de casa oliendo mal,
generalizadamente.
Tenía el pelo duro y graso,
como encerado,
y tanto mi pantalón
como mi camisa blanca arrugada,
olían a humedad.
Iba hinchado
por la sucesión de asados por las noches
y de abultados platos de pasta
durante los almuerzos.
Iba denso por la falta de ejercicio y cargado,
opacado, por el tabaquismo maquinal y diario.
Iba pálido, sin sol. Pero iba.
Los días entonces
parecían querer imitarse los unos a los otros
con cómplice cinismo.
Llegaba a las diez de la mañana
hasta la puerta donde fumaba el primer cigarrillo
a la vez que me mentalizaba
para tolerar la crónica enferma de lo periódico.
Una vez arriba, octavo piso,
me encontraba con la mujer
que siempre hacía el mismo comentario.
Vos no dormiste, me decía.
Y yo, para qué ocultarlo.
Sin contestar, preparaba café
y acercaba los diarios a mi escritorio.
Los teléfonos sonaban, incesantes.
Los ventanales daban al obelisco
como en el arquetipo de la postal porteña.
El tránsito proseguía su hartante historia.
El personal actuaba en concordancia a su mala paga.
Alguien se quejaba o reía falsamente,
otros, hacían más de lo posible.
Todo era el conflicto permanente,
la desazón perpetua.
La vida de esos días
abrumaba los días de la mía.
La poesía resistía desde un lugar con tu nombre.
66
El vaso largo,
único de su camada que sobrevivió
y que ahora
las diminutas moscas de la mañana circundan,
está sobre la mesada de la cocina
con un resto de pulpa de naranja en su fondo,
señal inequívoca de que mi mujer ya desayunó
y salió rumbo al trabajo.
Con yerba húmeda hasta el tope,
el porongo del mate está algo tibio,
lo que llevaría a un avezado detective,
tanto como a mí,
a inducir que no partió hace mucho.
Por acto reflejo,
como si todavía pudiese alcanzarla de una corrida,
voy a pegar una revisada a la escalera
por la que acabo de bajar.
Tal vez lo haya pasado por alto, me esperanzo.
Pero no.
No me dejó ni un centavo.
A veces se olvida
o tal vez haya perdido la costumbre,
pero no puedo reprocharle nada.
La cafetera
por suerte contiene el suficiente café
como para uno doble,
lo que me tranquiliza,
porque es mi único desayuno.
Busco el azúcar mecánicamente
y pongo el café a calentar.
Mi pene, semi erecto, cercado por el slip,
parece haber soñado de forma independiente
aventuras que yo no recuerdo
o que no quiso compartirme.
Lo rasco por hábito, con suavidad,
y se ablanda.
El día es aparentemente gris,
obviedad que advierto a través de la ventana.
El perro, probablemente triste,
duerme ladeado en el patio,
en el hondo rectángulo bajo la parrilla.
Imagino que así muere un perro que muere de sed,
pero al más mínimo sonido que alcanza su oído,
abre los ojos y hace bailar apenas la cola.
El diario está abierto y desordenado
sobre el sofá del living principal,
lo que aumenta su ya de por sí natural incomodidad.
Leo los titulares casi a la par
de los sorbos que doy al café
buscando dar con uno
que concite mi atención. Pero nada.
En cambio,
me detengo en una noticia tétrica
pero de estilo habitual.
Un joven de quince años asesinó a otro,
de quince también,
de dos certeras puñaladas en el corazón.
Según dice el diario
que dijeron los vecinos de la zona,
la tragedia se desencadenó
por un problema de polleras.
-¿Ya a los quince?-
No explican más que eso
y tampoco hay mucho más que explicar.
Todo se fue al carajo, pienso.
La televisión, por más que me cueste,
necesito encenderla.
Por más que lo sepa, es útil hacerlo;
es la demostración verdadera
de que hay cosas que están sucediendo pese a mí
y que desconozco.
Y su ruido de fondo,
su cortina musical
y el timbre de voz de la morocha del noticiero,
tan temprano,
me quitan la sensación de soledad absoluta
y me aggiornan de que, efectivamente,
nada fue resuelto por nadie.
Como, salvo que mis órganos genitales apesten,
nunca me baño por las mañanas,
gano tiempo y me relajo
mientras me doy a la dura tarea de asentarme.
Ya en mi dormitorio
elijo lo que voy a vestir durante el día.
Un par de zapatos algo estropeados,
negros, una camisa blanca,
un pantalón de vestir y un saco sport.
Calzándome el pantalón
despido una flatulencia conmovedora,
que se repite intermitentemente
durante toda la subida,
como si tuviese un infrenable acceso de tos anal.
Al ver el contenido de mi billetera
recuerdo con cierta pena
lo que pensaba la noche de ayer.
Pensaba, entrada la tarde de hoy,
invitar a un amigo
a tomar unas cervezas por el centro,
pero no creo tener lo suficiente.
A decir verdad tengo,
pero bajo llave
y con la estricta promesa de no ser utilizado
más que para la compra lejana de mi primer auto.
Así que, mal que me pese,
no voy a hacer la invitación.
El baño es la parte más fría de mi casa.
Mi meo mañanero
suele ser de un intenso amarillo,
bien cargado, poderoso,
pero hoy no es así.
Es transparente, cristalino,
como si hubiese tomado litros de agua
o de Sprite,
o como si pudiese ser bebido
con dos cubos de hielo
y una rodaja de limón.
Al verlo golpear contra el agua del inodoro
me congratulo
y me alegro de pensar ridículamente
que todo está en orden adentro mío.
Inmediatamente después,
paso a la etapa final de la mañana en mi casa.
Enciendo el primer cigarrillo
y, siempre que lo hago,
pienso en uno que me dijo
que es altamente dañino fumar por las mañanas.
Para mí, es algo imposible de evitar.
El humo entreverado
en la superficie de mis pulmones,
la nicotina y el alquitrán adhiriéndose a sus paredes,
son quienes me indican
que un nuevo día me fue dado a vivir.
Busco mis llaves, el portafolio,
la agenda y el teléfono celular.
Calzo mi reloj en la muñeca izquierda.
Me cercioro de que todavía estoy a horario
y maquino con encontrar
un asiento vacío en el subte.
Me rocío muy por encima con desodorante.
Ya casi listo,
me cepillo los dientes,
me acomodo el pelo
y coqueteo un poco frente al espejo.
Llegando a la puerta de calle,
antes de introducir la llave y abrir la puerta,
hago lo que siempre;
Me pregunto qué es lo que mierda
vine a hacer al mundo.
viernes, 14 de octubre de 2016
ENTREVISTA AL POETA RICARDO ROJAS AYRALA (CABA)
ESCUCHA EL AUDIO:
https://www.youtube.com/watch?v=RryjZPtrll0
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
RICARDO ROJAS AYRALA (CABA)
Horror vacuii
Gagarin sabe que la tierra
no es más que una quimera de los hombres,
confinados a este mundo, tan confiados.
Hay algo allá afuera que da pavura,
¿eso será lo que realmente nos mide?
Tan diminutos
los magníficos emprendimientos humanos,
aun los mil seiscientos kilómetros
de la gran muralla china resultan,
en la altura,
un insignificante verme...
Gagarin sabe pero no cuenta,
nada dice,
nada,
apenas sopla su té
que sorbe con estudiada parsimonia.
Tibias porfías
El viento y Plinio:
en el medio de tal porfía castillos, médano,
cuentos y espejismos sospechosos de toda laya,
pájaros que no pueden ser imitados, sirenas, moros,
moscas, ruda soldadesca, molinos,
animales de fuego, toda la china inexplicable,
otros animales que son del mandarín,
un mentiroso llamado Marco Polo
y un espía conocido como Mr. Burton,
el adelantado Don Pedro de Mendoza,
el alba y la aurora, rezos incomprensibles,
infinitos negros con tambores y grilletes,
una montaña de té, las tres gracias,
la peste bubónica, dos monos caí, (...)
Ho Chi Minh, y la nada espesa.
Tantos años después:
piedra sobre piedra en el pellejo del hombre.
¿Con cuál argumento exacto,
más drogados, emperifollados y soberbios,
alguien pretende detener lo que sopla?
https://www.youtube.com/watch?v=RryjZPtrll0
POETAS ARGENTINOS: ENTREVISTA CLAUDIA AINCHIL. PRODUCCIÓN CAMILA SUNICO. OPERACIÓN TÉCNICA: BCNRADIO. LOS MARTES DE 20 A 21 HS. POR LA RADIO DE LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LA NACION http://bcnradio.com.ar/
RICARDO ROJAS AYRALA (CABA)
Horror vacuii
Gagarin sabe que la tierra
no es más que una quimera de los hombres,
confinados a este mundo, tan confiados.
Hay algo allá afuera que da pavura,
¿eso será lo que realmente nos mide?
Tan diminutos
los magníficos emprendimientos humanos,
aun los mil seiscientos kilómetros
de la gran muralla china resultan,
en la altura,
un insignificante verme...
Gagarin sabe pero no cuenta,
nada dice,
nada,
apenas sopla su té
que sorbe con estudiada parsimonia.
Tibias porfías
El viento y Plinio:
en el medio de tal porfía castillos, médano,
cuentos y espejismos sospechosos de toda laya,
pájaros que no pueden ser imitados, sirenas, moros,
moscas, ruda soldadesca, molinos,
animales de fuego, toda la china inexplicable,
otros animales que son del mandarín,
un mentiroso llamado Marco Polo
y un espía conocido como Mr. Burton,
el adelantado Don Pedro de Mendoza,
el alba y la aurora, rezos incomprensibles,
infinitos negros con tambores y grilletes,
una montaña de té, las tres gracias,
la peste bubónica, dos monos caí, (...)
Ho Chi Minh, y la nada espesa.
Tantos años después:
piedra sobre piedra en el pellejo del hombre.
¿Con cuál argumento exacto,
más drogados, emperifollados y soberbios,
alguien pretende detener lo que sopla?
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